Cuando ella le fue a dar un beso, él le rechazó y le soltó la siguiente perla:
– Muñeca, debo despedirme, ha llegado el momento. Durante todo este tiempo me he divertido jugando a desmontar tus corazas mientras te abrías a mí, pero he llegado al final y ya sé lo que escondes. Detrás de esa apariencia sofisticada, de esa sonrisa de anuncio, de tu prepotencia y tu desdén, más allá de ese cuerpazo calculado solo hay una niña asustadiza y caprichosa. Game ov...
No hubo terminado su frase cuando la niña asustadiza y caprichosa se partió en dos y con un rápido movimiento, le fagocitó.
Gran variante a la leyenda de la muñeca Matrioska. Y también he de decir que tu micro (pienso) encierra una buena metáfora. Ah, y ese final...
ResponderSuprimirSaludos.
Me alegro de que te guste.
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